sábado, 18 de marzo de 2017

Síndrome Genitourinario de la Menopausia

Consejos para el Síndrome Genitourinario de la Menopausia

¿Qué es el síndrome genitourinario de la menopausia?


Se trata de la respuesta de los tejidos de la vagina a la disminución en la producción de estrógenos (hormonas producidas por los ovarios).



¿Por qué se produce?                                                   
La disminución en la producción de estrógenos producirá cambios en el organismo de la mujer. Sofocos, insomnio y pérdida de masa ósea, junto con los cambios en la vagina son los síntomas más frecuentes. Pero ello no significa que usted tenga que padecerlos.

¿Cuándo ocurre?

El síndrome genitourinario de la menopausia aparece frecuentemente después de la menopausia cuando cesa la producción de hormonas en lo ovarios. Pero también pueden ocurrir antes de la menopausia en situaciones como la toma de anticonceptivos hormonales, en el postparto, durante la lactancia, después de tratamientos para el cáncer o cuando se extirpan los ovarios mediante cirugía, antes de la menopausia.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas pueden variar tanto en frecuencia como en intensidad de unas mujeres a otras. Los más frecuentes son: sequedad y ardor vaginal, secreción, escozor al orinar, pérdidas de orina, dolor sangrado con las relaciones sexuales, disminución del tamaño y consistencia de los labios de la vulva y finalmente, acortamiento y adelgazamiento de la vagina.

¿Cómo afecta a la vida sexual?

Para muchas mujeres el síndrome genitourinario de la menopausia puede hacer que las relaciones sexuales sean molestas o incluso dolorosas. Por ello, puede producirse una disminución del deseo sexual que conduce a evitar la actividad sexual y finalmente puede desembocar en una disfunción sexual con la presencia de conflictos en la relación de pareja.

¿Qué hacer ante estos síntomas?

Ante la presencia de síntomas vaginales o urinarios, no considere que esto es un proceso normal relacionado con el envejecimiento y tome una actitud pasiva, sino que por el contrario, debe consulta con el médico.

¿Cómo se diagnostica?

Para saber si tiene síndrome genitourinario de la menopausia, el médico hará una exploración ginecológica valorando los genitales externos y ayudado con un espéculo, aparato que permite separar las paredes vaginales, podrá visualizar el aspecto de las paredes vaginales y el cuello del útero.
Es posible que realice una medida del pH vaginal mediante la toma de flujo vaginal. En caso de síndrome genitourinario de la menopausia, este se encuentra aumentado en relación al que presenta la mujer sin ella.
Si existen síntomas urinarios, puede solicitar un análisis de la orina.
Aunque la citología (o Papanicolau) proporciona información sobre el estado de la vagina, no se utiliza para hacer el diagnóstico del síndrome genitourinario de la menopausia, sino para el cribado del cáncer de cuello de útero.

¿Se puede prevenir?

El síndrome genitourinario de la menopausia es más frecuente en mujeres fumadoras. El tabaco afecta a la circulación sanguínea de los tejidos, entre ellos la vagina, produciendo una disminución en la oxigenación de la misma. Además afecta al metabolismo de los estrógenos y produce un adelanto en la edad de la menopausia. Por todo ello, dejar de fumar es una medida a tomar. La actividad sexual, con o sin pareja, mejora el tono, la vascularización y la elasticidad de los tejidos de la vagina.
La higiene del área genital debe realizarse con jabones suaves, realizando un abundante aclarado y cuidadoso secado. Utilice ropa interior de algodón.
Documento editado por Pfizer


sábado, 11 de marzo de 2017

Psicotécnico del conductor con cataratas en Madrid

El envejecimiento de la población ha incrementado la presencia de alteraciones que disminuyen progresivamente la capacidad visual, de las más importantes es la catarata.


La catarata es una enfermedad crónica que clínicamente suele definirse como la disminución de la agudeza visual provocada por la opacificación del cristalino. El cristalino es nuestra lente natural, por donde pasa la luz a la retina donde se forman las imágenes, si pierde transparencia y no deja pasar la luz de forma nítida, progresivamente se va viendo peor.



La catarata es una enfermedad crónica cuya principal causa es el envejecimiento, aunque también existen otros factores como condicionantes genéticos, traumatismos, enfermedades oculares otras  enfermedades como la diabetes, y en algunos casos, es congénita.
En los estudios que evalúan la prevalencia de cataratas* según la definición morfológica (opacificación del cristalino) la prevalencia se encuentra entre un 15% y un 20%; mientras que cuando es considerada la agudeza visual asociada a la opacificación del cristalino, existe una mayor variabilidad alcanzado una prevalencia de hasta el 30% en población de 65 o más años de edad
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la catarata afecta a 18 millones de personas en el mundo y la mayoría de la tercera edad. La catarata es la principal causa de ceguera relacionada con el envejecimiento.
La relación entre catarata y seguridad vial es muy obvia, si el 90% de la información al conducir proviene de la vista, y la catarata impide la visión, el control del estado de la enfermedad es vital para desaconsejar la conducción cuando la capacidad visual esté afectada y no se pueda compensar. Además, si la mayor parte de la población de los afectados de cataratas son personas mayores, hay que advertir que se estima que el 50% de los accidentes de tráfico con implicación de conductores mayores se relacionan con defectos de la visión, por lo que podemos suponer que una buena parte de ellos puedan ser debidos a esta dolencia.
No se puede conducir con cataratas, aunque a veces la detección sólo se puede hacer en consulta oftalmológica, porque el cristalino se daña en zonas que no afectan a la visión, podemos sospechar la presencia de cataratas prestando atención a los síntomas más habituales:
·         Visión borrosa y, en ocasiones, doble.
·         Fotofobia frecuente (la luz molesta).
·         Se ve mejor en días nublados que en días soleados.
·         Aparente mejoría de la hipermetropía, se ve mejor de cerca, quizás se prescinda de las gafas.
·         Dificultad para conducir de noche.

Para aumentar la seguridad vial vigilando la visión recomendamos revisar frecuentemente la vista a partir de los 55-60 años. 1 o 2 veces al año, y sinceridad en la autoevaluación de la capacidad para conducir, acudiendo al especialista ante cualquier problema. Dos terceras partes de los conductores de edad avanzada con alteraciones de la visión consideran su vista “buena” para conducir.
Si se padecen cataratas, hasta ahora, el único tratamiento curativo, es el quirúrgico, al que se someten muchas personas mayores, tras la cirugía, se puede volver a conducir.

Si la catarata no se ha detectado o se sospecha que se está formando hay que adaptar los hábitos de conducción de acuerdo al deterioro de la función visual:

·    Evitar conducir de noche, durante el día llevar gafas de sol, ir acompañado y descansar con mayor frecuencia.
·   Acudir al especialista lo antes posible para que evalúe la situación.

Cuando el médico evidencie un deterioro progresivo de la capacidad visual será recomendable que el especialista al final de la revisión, emita un informe actualizado al paciente que permita detectar el riesgo real de esa persona al volante. Dicho informe sería clave para la obtención o prórroga del permiso de conducir.

Volver a conducir tras la operación de cataratas:

La cirugía moderna de la catarata incorpora una lente intraocular que produce una pequeña reducción del campo visual, por lo que es necesario:

·         Cumplir el tiempo de recuperación de la capacidad visual indicado por el especialista.

·         Poner atención a complicaciones tempranas de las primeras semanas para solventarlas.

·         Usar gafas que estén adaptadas correctamente a la nueva situación.

·         Para poder conducir el oftalmólogo debe comunicar al paciente la recuperación completa de su capacidad visual.

·         No se debe conducir en los seis meses siguientes a la cirugía refractiva, aunque el paciente crea que su visión es correcta.

·         Renovación del permiso de conducción: es conveniente después de la cirugía oftálmica por su propia seguridad y la de todos.

Documento editado por “Médicos por la Seguridad Vial” de Fundación MAPFRE.

Unidad médica y psicológica del Centro Clínico Betanzos responsable de los reconocimientos médicos de conductores para la obtención y renovación del Carnet de Conducir.

www.centroclinicobetanzos60.es/certificados.htm


sábado, 4 de marzo de 2017

Dispositivo Intrauterino Hormonal DIU Mirena®

   

Mirena® es un método anticonceptivo reversible y a largo plazo (LARC por sus siglas en inglés: Long Acting Reversible Contraception). Estos métodos mantienen el efecto anticonceptivo durante más de 2 ciclos menstruales y permiten recuperar la fertilidad rápidamente.

                                  Inserción de Diu e Implantes hormonales en Madrid Mirena® es un dispositivo intrauterino   (DIU) hormonal.


El DIU hormonal es un dispositivo de plástico flexible, en forma de T, que tu médico coloca en el interior del útero y libera de forma continuada levonogestrel, una hormona sintética muy parecida a la progesterona (una hormona que el organismo produce de forma natural).

· Mirena® es un anticonceptivo de alta eficacia, y su efecto hormonal se produce básicamente dentro del útero, con un mínimo paso a la circulación sanguínea y al cuerpo.
·   Mirena® proporciona protección anticonceptiva durante 5 años desde el momento de la inserción.
·   Mirena® dispone de dos hilos unidos al extremo inferior de su brazo vertical que facilitan la extracción del dispositivo.

¿Cómo actúa Mirena®?

      Mirena® actúa a nivel local, provocando en el útero los siguientes efectos:
ü  Provoca cambios en el útero y en las trompas de Falopio inhibiendo la motilidad y la función de los espermatozoides, previniendo así la fecundación.
ü  Aumenta la viscosidad del moco cervical, impidiendo el paso del esperma a través del canal cervical.
ü  Evita el crecimiento del endometrio (la capa interna del útero) por lo que reduce la cantidad de sangrado menstrual, llegando incluso a producir ausencia de sangrado (amenorrea). Por ello Mirena® está indicado también en el tratamiento del sangrado menstrual abundante Mirena® actúa localmente mediante una triple acción.

¿Cuándo se coloca?

      La inserción de Mirena® por primera vez se realiza en el plazo de 7 días a partir del inicio de la menstruación.
       No obstante, si esta inserción se realizara para reemplazar el dispositivo, la inserción podrá tener lugar en cualquier momento del ciclo menstrual.
       El dispositivo puede insertarse inmediatamente después de un aborto siempre que haya tenido lugar durante el primer trimestre de la gestación.
         La inserción postparto o tras abortos más tardíos debe posponerse al menos 6 semanas.

¿Cuándo debo acudir a mi médico?

        Debes acudir a revisión con tu ginecólogo al cabo de 4 -12 semanas desde la inserción de Mirena® y, a partir de ahí, una vez al año o con mayor frecuencia siguiendo los criterios de tu médico. Además debes consultar con tu médico si se produce alguna de las siguientes situaciones:
o   Si ya no tienes los hilos de extracción en la vagina.
o   Si puedes sentir la parte inferior del sistema.
o   Si piensas que estás embarazada.
o   Si presentas dolor abdominal prolongado, fiebre o secreción anormal de la vagina.
o   Si tú o tus parejas sentís dolor o molestias  durante las relaciones sexuales.
o   Si se producen cambios repentinos en tu menstruación (por ejemplo: si presentas escaso o ningún sangrado menstrual y de repente comienzas a sangrar continuamente, o sienes dolor, o comienzas a sangrar abundantemente).
o   Si presentas otros problemas médicos como dolores de cabeza tipo migraña o dolores de cabeza intensos que recurren, problemas repentinos de visión, ictericia, o aumento de la tensión arterial.
o   Si aparecen otras anomalías tras la inserción de Mirena®.

¿Cómo se extrae el diu Mirena?
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        Mirena® debe extraerse, como máximo, después de 5 años de uso. Si deseas continuar usando el mismo método, se puede insertar inmediatamente un nuevo dispositivo en el mismo memento de la extracción.
        Su retirada se puede realizar en cualquier momento.
Mirena® puede ser retirado por tu médico, en la consulta, mediante una técnica sencilla que consiste en tirar suavemente de los hilos de extracción, situados en el extremo inferior del DIU.
         El efecto anticonceptivo de Mirena® es totalmente reversible; una vez retirado la usuaria recupera rápidamente la capacidad fértil que tenía antes de iniciar su uso.

¿Cuál es la efectividad de Mirena®?

Los LARC tienen unos niveles de efectividad altos porque no necesitan la participación de la mujer para ser efectivos.
Los estudios (ensayos clínicos) mostraron que se producían alrededor de dos embarazos en el primer año por cada 1.000 mujeres que usaban Mirena®. Es decir, su eficacia es del 99,8%.
Su acción anticonceptiva empieza en el mismo momento en que se inicia uso.

¿Mirena® puede moverse o salirse del útero?

Es poco probable, aunque un aumento inusual de la cantidad de sangrad o algunas molestias podrían indicar que esto ha ocurrido. En ambos casos, consulta a tu ginecólogo.
¿Mirena® provoca aumento de peso?
Mirena® no debería causar cambios clínicamente significativos en tu peso. Los estudios han mostrado que mujeres que utilizan Mirena® no han presentado mayores cambios en su peso que aquellas que no lo usan. Entre un 1 y un 10% de las usuarias de Mirena® han reportado aumento de peso.

¿ Mirena® puede afectar a la relaciones sexuales?

Mirena® no interfiere en las relaciones sexuales ni en tus actividades diarias.

¿Cuánto se debe esperar después de la inserción de Mirena® para mantener relaciones sexuales?

Es preferible esperar al menos 24 horas tras la inserción antes de mantener relaciones sexuales.

¿ Mirena® puede provocar dolor menstrual?

Mirena® puede reducir el dolor menstrual y la cantidad de sangrado.

¿Puedo usar tampones mientras lleve Mirena®?

Si, aunque dado que el sangrado disminuye durante el uso de Mirena® es probable que sea más cómodo usar compresas o protege slips. De todos modos, si utilizas tampones debes cambiarlos con cuidado para no tirar de los hilos de extracción de Mirena®.

Una vez me hayan retirado Mirena®, ¿cuánto tiempo tardaré en quedarme embarazada?.

Cuando tu médico extraiga Mirena® tu fertilidad vuelve a la normalidad, por lo que podrías quedarte embarazada de inmediato.

¿Puedo usar Mirena® si estoy dando el pecho a mi hijo?

Durante el periodo de lactancia, los métodos anticonceptivos con solo gestágenos, como Mirena®, si se utilizan a partir de las 6 semanas tras el parto, no parecen afectar a la cantidad ni a la calidad de la leche materna y tampoco parecen producir efectos negativos sobre el crecimiento ni el desarrollo del bebé.

¿Qué probabilidad tengo de no tener la regla durante el uso de Mirena®?

Mirena® actúa principalmente a nivel del endometrio. Por ello, puede haber cambios sobre el sangrado menstrual. Un 17% de las usuarias ha tenido algún periodo de ausencia de sangrado (amenorrea) de al menos tres meses durante el primer año. La alteración de los periodos menstruales o la aparición de amenorrea no suponen ningún riesgo para la salud de la usuaria, pero siempre debes descartar un posible embarazo.
Adicionalmente a los cambios en los patrones de sangrado, la mayoría de las mujeres tienen cambios notables cuando se inicia la menopausia, por ejemplo calores o sudoraciones inusuales. Si crees que has iniciado la menopausia, habla con tu médico para que te realice pruebas adicionales.
¿ Mirena® interacciona con otros medicamentos?
Consulta a tu médico si utilizas anticonvulsionantes o agentes antiinfecciosos como la rifampicina.

¿ Mirena® está contraindicado en mujeres fumadoras?

A diferencia de algunos casos de anticonceptivos combinados, para aquellas mujeres que utilizan Mirena® el tabaquismo no es una contraindicación. Sin embargo, debes recordar siempre que fumar es perjudicial para la salud de cualquier persona.

¿Puedo utilizar Mirena® si tengo diabetes?

Por lo general no es necesario modificar el régimen terapéutico en mujeres diabéticas usuarias de Mirena®. Aun así, dosis bajas de levonogestrel pueden afectar a la tolerancia a la glucosa y, por tanto, se debe vigilar la concentración de la glucosa en la sangre en las usuarias diabéticas. Si este es tu caso,

Documento editado por Laboratorios Bayer para “Salud de la Mujer”.
CONLAMUJER.COM

Dr Betancor Jimenez, Juan Ginecólogo experto en la inserción y retirada de Diu en Centro Clínico Betanzos 60 de Madrid